lunes, 29 de diciembre de 2008

Ernest, I Can´t Win...

Cuando tenía unos 16 años, leí por primera vez "Adiós a las Armas" de Hemingway. Al mismo tiempo, me habia peleado con mi primer noviecita (también primer amor). Estaba experimentando, por primera vez, lo que era sufrir por alguien.

Las 5 últimas hojas de ese libro* me enseñaron 3 cosas:

  • Primero: lo egoísta que me vuelve el desamor.
  • Segundo: que siempre existen cosas peores a las propias, la perspectiva se me hizo tan clara como necesaria en la vida.
  • Tercero : Todo lo que te sucede de adolescente, tiene que ser tomado bien a la ligera. Porque en unos años se convierte en el motivo de risa con tus amigos cuando, llegando a un boliche porteño, te la cruzás en el estacionamiento y notás que el paso del tiempo hizo horrores tanto en el cerebro como en el cuerpo de esta chica.

* Para que se den una idea de la última parte del libro, el Protagonista escapa con su amada a Suiza, la pasa bomba y en el interín la embaraza.
Ella y el bebe, mueren en el parto.

6 comentarios:

Vulgar dijo...

Es cursi, pero después de mucho tiempo uno se termina quedando con las cosas lindas.

Salvo que tu ex sea un psicópata que te persiga con el auto por Libertador y te llame tantas veces por día hasta el punto en el que te veas obligado a cambiar el número de celular. Me contaron, obvio... eeeh.

Tomás Eloy dijo...

Vulgar: Bueno, convengamos que a vos te siguen a la salida del gimnasio, lo ex´s tambien.....algo estás generando en los perseguidores.

Vulgar dijo...

Es porque nunca salgo sin perfume.

Tomás Eloy dijo...

Vulgar: Cambia de perfume, ese sólo atrae perseguidores trastornados.

Lin dijo...

Nada mejor que Hemingway para darte cuenta de que siempre se puede estar peor, cuando leí el libro y llegué al final no sabía si quemarlo o tratar de olvidar que lo había leído, creo que Hemingway tiene ese efecto en las personas..

PD: Le cagaste el final a todos aquellos que no lo habían leído..

Tomás Eloy dijo...

Lin: siempre quise cagarle la lectura a alguien. Igual, quien no leyo libros de Hemingway todavia, no merece piedad.

Es verdad lo del efecto que produce !