lunes, 2 de mayo de 2011

La carta que no mandé, porque nunca la escribí.

Aunque sé que en 4 horas nos tenemos que levantar, no hay chance de que pegue un ojo. Primero porque tu cubrecama me esta dando una alergia terrible. Sé que por esto voy a estar todo el día de mañana estornudando, pero no es lo grave del tema.
Estas a mi derecha, de costado, apoyandote en mi, con el brazo sobre mi pecho. Y tu cara sobre mi hombro. Es la primera vez que dormimos juntos, litealmente. Ahora vivis sola, en una casa con recuerdos y no quiero analizar mucho las cosas. Si me quedo a dormir con vos porque la soledad te jode, o porque querias estar conmigo. No hay que abrir esa puerta.
Transformamos unos mates a la 6 de la tarde, en un charla continuada de 15hs, con comida, vino, guitarra, risas, besos y caminata con frio.
Yo iba con la idea de tomar mate y proponerte una imposible amistad. Lastima que ahi agarraste la guitarra y me pediste que te escuchara cantar. De pronto escucho una voz dulce, cremosa, suave que agarra una cancion re empalagosa y me hace un cover que habla de como no alcanza con palabras para mostrar lo que siento, y que ya sabes que te amo. Me encanta pensar que la elegiste por mi. A veces soy tan inocente.
Te miro y -la puta madre.- trato de guardar en mi cabeza cada segundo, tu voz, tu pelo, los acordes, como me miras al terminar la cancion.

Todo esto hace que no me pueda dormir, y no me quede otra que levantarme de la cama y prenderme un cigarrillo. Hay gente que entiende que la joda esta en primero vivir el momento y despues lamentarse. Yo no soy parte de esa gente. Pero vuelvo y te abrazo fuerte, por ahí haciendo eso mañana no te desapareces por meses, quien sabe.

No queres levantarte aunque ya estas llegando una hora tarde al laburo, a mi me rajaron la semana pasada asique estoy con una especie de vacio post-despido. Sos mi inflador animico. Me levanto y te hago un desayuno. Sorpresa, tenés buen humor a la mañana. Nos reimos de como me manche con vino la camisa, y nos ponemos de acuerdo que un buen vino y el DVD de Arctic Monkeys At the Apollo, combinan re bien. Yo no quise coger, y ahora a la mañana me arrepiento por unos minutos. Vamos caminando hasta tu laburo que esta a dos cuadras de mi casa, hablamos y hablamos.

Hace unos dias borre tu celular y no te lo quiero pedir. No quiero que volvamos a esa persecucion del gato y el raton. Lo bueno de no tener esperanza es que uno después tiene alegrias inesperadas. Nos despedimos, con un abrazo que, como siempre, es incomodo. Un beso a medias, mitad frio, mitad cortés. Un chiste tuyo, una sonrisa mia.

Me acuerdo que te manche el techo de la cocina con vino tinto. Voy a empezar a imaginarte a la mañana cuando te despertás. Vas a la cocina, te haces esa leche manchada que tanto te gusta, y mientras esperás que el agua se caliente, mirás el techo, ves la macha, y me sonreis. Yo estoy sentado en la mesada mirándote, y hago esa mueca parecida a una sonrisa que te hace reir más todavía.

Estoy enamorado, y cada vez me duele más.

2 comentarios:

Han dijo...

Precioso. Absolutamente encantador.. me recordaste como todos tenemos manchas de vino en la pared de la cocina.

Eloy dijo...

Han: Gracias, en serio. Las manchas de vino en la cocina, y las manchas de chocolate en los cubrecamas lideran los rankings de manchas hechas por jovenes enamorados. Te juro.